El Fútbol o cómo se puede sacar lo peor y mejor de un ser humano

El 7 de Junio se jugará en el estadio olímpico José Antonio Anzoátegui de Puerto La Cruz, un partido amistoso entre Venezuela y el actual campeón del mundo: España. Pero más allá de la expectación que ha creado ver jugar a Ramos, Piqué, Xabi Alonso, Busquets, Iniesta, Pedro y a Casillas me llama la atención poder ver como estos jugadores podrán limar las asperezas creadas en los 4 enfrentamientos que sostuvieron el Real Madrid y el Barcelona en el último mes. En dichos enfrentamientos, se vio como compañeros de selección parecían enemigos de guerra, dejando de lado la amistad o el compañerismo que los llevo a ser campeones del mundo.

Un caso como este, pero en sentido contrario (del odio se paso al compañerismo) ocurrió en 1954 en un experimento muy famoso dentro de la Psicología Social, llamado “La cueva de los ladrones”. Dicho experimento fue conducido por Muzafer y Carolyn Sherif, profesores de la Universidad de Oklahoma, en el intento de comprender el origen de los prejuicios en los grupos. En dicho experimento, se dividió un grupo de 21 chamos en 2 (11 de cada lado) y se les envió a un bosque.

Las hipótesis del experimento eran dos:

1. Si las personas no han establecido aún relaciones entre ellas; mostrarán una tendencia a trabajar en conjunto con metas comunes y se desarrollará una estructura grupal (esta hipótesis resulto cierta).

2. Si dos grupos se han formado bajo condiciones de competitividad y frustración grupal, desarrollarán actitudes hostiles en relación con los miembros de otros grupos.

Me voy a parar en la segunda hipótesis, que se ajusta a lo ocurrido entre el Real Madrid y el Barcelona. La competitividad existente entre estos dos equipos es histórica y ni hablar de la frustración que sienten los jugadores del Real Madrid, al ver que no importa lo que hagan dentro de la cancha o la inversión millonaria realizada pueden evitar la hegemonía creada por el Barcelona en los últimos años. Según la segunda hipótesis, podemos dar por muerta a la selección Española, ya que no hay vuelta atrás cuando se han dicho tantas cosas entre los jugadores.

Afortunadamente, para España existe esperanza, ya que el experimento refuto dicha hipótesis. Los dos grupos de chamos, los cuales se odiaban a muerte se vieron forzados a sumar esfuerzos en el momento en que tuvieron un objetivo común (en su caso era obtener agua) y a España se le vendrán sucesivos retos de aquí en mas, los cuales según el experimento debería darles un objetivo común y en donde no quedara otra alternativa que remar juntos.

Diariamente vemos como se replica este experimento. Por ejemplo, ayer iba conduciendo por una avenida de dos carriles (de dos sentidos) y ocurre un choque entre dos carros justo enfrente mío, lo cual provocó una tranca en la avenida, ya que por el otro canal circulaban carros en sentido contrario. Como era de esperarse, la gente empezó a desesperarse ya que querían pasar y no podían (frustración), más la necesidad de todos los carros de ir por el mismo camino (competencia), por lo que me encontré básicamente viviendo el experimento realizado en 1954 por Muzafer y Carolyn Sherif.

Teníamos dos alternativas o esperar que viniera transito y levantara el choque (lo cual fácil era un par de horas) o ponernos de acuerdo. Afortunadamente, una persona tomo la iniciativa y asumió la función de semáforo, es decir, se coloco en sentido contrario para parar el transito y darle paso a los carros que estaban embotellados por el choque. Este es un ejemplo simple, pero que ilustra como cuando se tiene un objetivo común, no hay frustración o competencia que evite al ser humano sacar lo mejor de si.

Este tipo de comportamiento donde la sinergia entre las personas resulta automática, fue señalada por Adam Smith pero desde una óptica no tan positivista. En su libro “La riqueza de las naciones”, señala: “Cada individuo necesariamente trabaja para engrandecer el bienestar de la sociedad al máximo posible. Él, sin embargo, no tiene la más mínima intención de promover el bien público ni está consiente que lo está promoviendo….No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero, o del panadero que podemos aspirar a nuestra cena, sino por su atención a sus propios intereses”.

En fin, el detalle para mi esta en cuál de los enfoques basar nuestra vida en sociedad: el coperativista (experimento de Muzafer y Carolyn Sherif) o el egoista de Adam Smith.

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Acerca de Daniel Villadiego

Este blog surge como una forma de llevar el record de los libros que voy leyendo y los artículos que me consigo por allí.
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