El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde…

A propósito de la prohibición de fumar en lugares públicos a partir del 1 de Mayo, les dejo una conversación entre poción y poción de Jekyll y Hide, donde se discute dicha prohibición. Queda a libre interpretación quien es el Fumador: Jekyll o Hyde.

Argumento del fumador para ir en contra de prohibir fumar en lugares públicos:

Se podría decir, que existen 3 tipos de fumadores: Aquellos que empezaron a fumar por curiosidad o por presión social en su adolescencia, los cuales han hecho del cigarrillo el compañero ideal; aquellos que comenzaron a fumar en una edad madura producto del stress y los fumadores “sociales”, es decir, aquellos que sólo fuman en reuniones o esporádicamente.

Estos tipos de fumadores tienen algo en común, independientemente de cómo iniciaron a fumar:  “todos han tenido la libertad de elegir”. En este sentido, esta libertad no debe ser coartada en ningún escenario. Aceptando esta prohibición estaríamos considerando que la libertad del no fumador de estar en un espacio público es superior a la de un fumador. La sociedad pretende que un fumador cambie sus hábitos y restrinja su derecho a elección, lo cual bajo ninguna circunstancia debería aceptarse.

Alguna vez escuche, que el estar equivocado, no implica que el otro tenga razón; pero al ver al estado colocarse la careta de “big brother” resulta por decir lo mínimo  inmoral, ya que por un lado es beneficiado gracias los impuestos que pagan las tabacaleras y fumadores, y por el otro intenta restringir a un sector de la población a ejercer su derecho de elegir donde fumar.

Argumento del no fumador para ir a favor de prohibir  fumar en lugares públicos:

Vivir en sociedad implica cumplir con una serie de normas, las cuales ayudan a la convivencia. El cumplimiento de estas normas hacen que esto que llamamos Sociedad no se convierta en un caos. Es bien sabido que el ser humano toma decisiones individuales o grupales que en algunos casos afecta la armonía entre sus semejantes; es allí cuando los entes responsables deben intervenir para hacer respetar los derechos fundamentales de cada miembro de la sociedad.

Las prohibiciones son parte de las funciones que debe ejercer el Estado; y éste tiene la obligación de velar por cada una de las personas, y si bien es cierto que cada individuo es un ente independiente, “todos formamos parte de un conjunto, el cual debemos cuidar”. Por ejemplo, todos tenemos derecho de ingerir licor pero está prohibido manejar un automóvil luego de haberlo hecho, ya que podemos ocasionarle algún daño a alguien.

Todos tenemos derecho a circular en los espacios públicos, sin embargo en el momento en que la acción de alguno de nosotros afecte los derechos del otro, como por ejemplo el derecho a cuidar su salud, se cruza la línea de mínima convivencia que se debe mantener entre los ciudadanos.

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Acerca de Daniel Villadiego

Este blog surge como una forma de llevar el record de los libros que voy leyendo y los artículos que me consigo por allí.
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